Escribe tu web
y te digo qué encuentro.
Sin coste y sin compromiso. ¿Qué gano yo? Que veas cómo trabajo antes de que me contrate nadie.
Qué pasa después.
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La abro y la miro
Reviso quince cosas concretas, de las que unas pocas aparecen en casi todas, y las reviso yo: no te llega un informe que ha escrito solo un robot.
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Te mando lo que encuentro
Una página con cada hallazgo y, al lado, cómo comprobarlo tú mismo sin fiarte de mi palabra.
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Ya está
Si te sirve y quieres que lo arregle, hablamos. Si no, el informe se queda contigo igualmente.
Y esto es lo que miro.
Las quince, una por una, sin cobrar nada por ello. No hay letra pequeña: si algo de esto te está pasando, te lo digo aunque no me compres nada después.
Lo que le entregas a Google sin saberlo
- Dos webs en la misma dirección
- Tu servidor puede enseñarle a Google una página y a tus clientes otra. Se llama cloaking, casi siempre lo mete alguien de fuera sin permiso, y desde tu pantalla no se ve nada raro. Lo encontré en dos de las 68 webs que miré en Granada.
- El cortafuegos que echa a Google
- Algunas protecciones contestan al rastreador con una pantalla de verificación en vez de con tu web. Google no la puede leer, así que deja de entender de qué va tu página y acabas cayendo en los resultados sin haber tocado nada.
- Enlaces que tú no pusiste
- Cuando alguien entra en un servidor, lo primero que suele hacer es meter enlaces escondidos dentro de páginas que ya existen. En una de las webs del censo había 25, invisibles para el dueño y perfectamente visibles para Google.
- Páginas de spam bajo tu dominio
- La versión grande del problema anterior: no son enlaces sueltos, son páginas enteras alojadas en tu propia dirección. En ese mismo caso eran 34, y respondían a Google como si fueran tuyas.
- Lo que Google sabe de lo que vendes
- Hay una forma de decirle a un buscador qué vendes, dónde estás y a qué precio, en un lenguaje que él entiende sin adivinar. Veinte de las 68 webs que miré no lo hacen, y por eso su ficha en los resultados sale muda.
- El texto que sale bajo el título
- Es lo único que lee la gente antes de decidir si entra. Si no lo escribes tú, Google recorta un trozo cualquiera de la página, y muchas veces le toca el menú de navegación.
Lo que te pide la ley
- Aviso legal, privacidad y cookies
- Los tres documentos son obligatorios para cualquier web que venda o que recoja un solo dato, y la multa por no tenerlos empieza donde nadie quiere que empiece. Miro si existen.
- Que además se puedan encontrar
- Existir no basta: si ningún enlace lleva hasta ellos, a efectos prácticos no están. Es el fallo más repetido de todos los que reviso.
- Quién vende, con su NIF
- El artículo 10 de la Ley 34/2002 pide el nombre, el domicilio y el número de identificación de quien está detrás de la web. Casi ninguna web pequeña lo publica entero.
- Terceros antes de que nadie acepte
- Muchas webs cargan mapas, vídeos o medidores de visitas antes de que el visitante toque el banner. Eso convierte el banner en decoración y deja el incumplimiento por escrito en el propio código.
Cómo está construida
- Conexión segura
- Sin certificado, el navegador avisa al visitante de que tu web no es segura antes de dejarle entrar. Todavía hay negocios que lo tienen así y no lo saben.
- Lo que pesa antes de verse
- Es lo que decide si alguien se queda o se va, sobre todo con datos móviles. Te digo cuánto pesa la tuya y con qué se compara.
- Fotos en formatos de hace diez años
- Una foto sin comprimir puede pesar más que el resto de la página entera. Es el arreglo más barato que existe y casi nadie lo ha hecho.
- Redes enlazadas desde la web
- Si tienes perfiles activos y la web no los enlaza, estás separando dos cosas que deberían apuntarse la una a la otra, también para los buscadores.
- Con qué está hecha
- Saber sobre qué está montada dice bastante de lo que va a costar mantenerla, de quién puede tocarla y de qué pasa el día que quieras cambiar de manos.
Doce de las quince salen de mi propio motor y las compruebo yo antes de mandarte nada, porque una máquina sola confunde un fallo con una decisión. Las tres primeras de la lista son las que casi nadie mira, y son las que le costaron el tráfico a un concesionario de Atarfe. Ese caso está aquí.
Lo que no voy a hacer.
Tres cosas que no vas a encontrar aquí, y las escribo antes de que me las preguntes.
Prometerte un número de visitas ni un puesto en Google.
quien te lo prometa se lo está inventando
Meterte en una lista de correo.
tu dirección la uso para esto y para nada más
Publicar tu informe en ningún sitio.
va en una dirección que solo tienes tú, y si encuentro algo de seguridad te lo cuento por teléfono
Qué hago con lo que escribas.
Los datos que escribas aquí viajan a mi WhatsApp y a ningún sitio más: el botón solo abre un chat con el mensaje escrito. Lo único que sale de aquí hacia mí es una medición anónima de uso, sin cookies ni identificadores, que te cuento entera en la política de privacidad. Puedes pedirme que los borre cuando quieras. Más detalle en la política de privacidad.
La consulta al DNS que ves arriba tampoco pasa por mí: la hace tu propio navegador contra Cloudflare y su respuesta se pinta en tu pantalla sin guardarse en ninguna parte.
Depura es una persona, en Cáceres. Contesto yo y trabajo yo.
Escríbeme y te la miro O antes echa un ojo a lo que hago y lo que cuesta