Guía · Con datos medidos, no con opiniones
Por qué tu competencia sale antes que tú en Google
Casi nunca es porque su negocio sea mejor que el tuyo, y casi nunca es una sola cosa. Google no puntúa lo bueno que eres: puntúa lo que consigue leer de lo que publicas y lo que otros dicen de ti por ahí.
Estas seis causas no salen de una lista de buenas prácticas. Salen de auditar una a una las 68 webs con dominio de un censo de 175 negocios del mismo sector, y van ordenadas por lo frecuentes que resultaron ser. Cada una lleva su medición y la forma de comprobarla en tu propia web sin contratar a nadie.
El de al lado tiene web y tú no
Suena obvio y es la causa más común con diferencia. Muchos negocios locales viven de su ficha de Google, que sale sola cuando alguien busca el nombre exacto, y dan por hecho que eso es estar en Google. No lo es: la ficha responde a quien ya te conoce, mientras el que busca lo que vendes sin saber tu nombre encuentra al que sí tiene páginas que leer.
Busca en Google lo que vendes más tu ciudad, sin poner el nombre de tu negocio.
Si no apareces en la primera página y el que sale primero sí, mira cuál de los dos tiene una web propia detrás del resultado.
Tu sitio carga cosas de otros antes de que nadie acepte nada
Tipografías de Google, un mapa incrustado, el píxel de Facebook, un vídeo de YouTube. Se cargan al abrir la página, antes de que el visitante toque el banner de cookies, y cada uno se lleva la dirección IP de quien te visita. Eso te trae dos problemas a la vez: uno legal, que es tuyo aunque lo pusiera la plantilla, y otro de velocidad, porque son peticiones a servidores ajenos que retrasan lo que el visitante quiere ver.
Abre tu web, pulsa F12, entra en la pestaña de red y recarga la página sin aceptar el banner. Todo lo que aparezca ahí de un dominio que no sea el tuyo ya se ha llevado datos de quien te visita.
Tu página tarda en el móvil y la del vecino no
La causa casi siempre son las fotos. Se suben tal cual salen de la cámara, pesando varios megas cada una, y el visitante del móvil con datos las descarga enteras para verlas del tamaño de un sello. Google mide esa espera y la usa para decidir, pero el problema de verdad llega antes: el que espera se va y ni siquiera cuenta como visita.
Ábrela en el móvil con los datos, no con el wifi de tu propio local.
Si tardas en ver la primera foto, tu cliente también, y él no tiene ningún motivo para esperarte.
Tu ficha en los resultados sale muda
Hay una forma de decirle a un buscador qué vendes, dónde estás, a qué precio y con qué horario, en un lenguaje que él entiende sin tener que adivinarlo leyendo tu texto. Cuando está puesta, tu resultado puede salir con estrellas, precio o disponibilidad. Cuando no está, sale una línea de texto seca al lado de otro que sí las tiene, y el clic se lo lleva el otro.
Busca tu negocio en Google y mira el resultado con atención: la línea gris de debajo del título. Si dice algo como Inicio · Nosotros · Contacto
, es que no la escribiste tú y Google se la ha inventado con lo que ha pillado.
Google no está viendo la misma web que ves tú
Esta es la menos frecuente y la más grave, porque desde tu pantalla es completamente invisible. El servidor puede contestar una cosa a un navegador y otra distinta a un buscador. A veces lo provoca un cortafuegos mal configurado que le enseña al rastreador una pantalla de verificación en vez de tu portada. Y a veces es que alguien ha entrado en el servidor y ha metido dentro páginas que no son tuyas.
Desde cualquier terminal, pídete tu propia página haciéndote pasar por el rastreador de Google: curl -A Googlebot https://tudominio.es
Compara lo que sale con lo que ves en el navegador. Si no se parecen, tienes un problema que no se arregla escribiendo mejor.
Las cuatro señales de que le están sirviendo otra web a Google, con lo que medí en los dos casos del censo.
El que sale primero lleva más años y más reseñas
Aquí no hay atajo. Es la única de las seis que no se arregla tocando la web, y conviene decirlo. Un dominio con años de historia y cientos de reseñas parte con ventaja, y ninguna optimización cambia eso de un mes para otro. Lo que sí cambia es todo lo anterior, y en un sector donde seis de cada diez ni siquiera tienen web, lo anterior basta para adelantar a mucha gente.
Mira la ficha de Google de tu competidor y la tuya, una al lado de la otra: cuántas reseñas tiene cada uno, de cuándo es la última, y si él contesta a las suyas. Eso te dice cuánta ventaja real te lleva y cuánta es solo que él sí está donde tú no.
Lo que esta página no te va a prometer
Que arregles las cinco primeras causas no te pone el primero. Te quita de encima los motivos por los que hoy estás más abajo de lo que te toca, que no es lo mismo.
Nadie puede garantizarte una posición en Google, y quien te la garantice por escrito te está vendiendo algo que no controla. Lo que sí se puede medir es qué está roto, arreglarlo, y enseñarte el antes y el después.
Y los plazos no son inmediatos. Un cambio técnico, como publicar los datos estructurados o escribir la descripción, se nota en semanas, cuando el buscador vuelve a pasar por ella. Recortarle terreno a un competidor con años de ventaja lleva meses.
¿Cuál de las seis te está pasando a ti?
Le paso a tu sitio estas comprobaciones y las otras nueve que hago siempre, y te mando lo que salga con la forma de comprobar cada cosa por tu cuenta. Gratis, sin compromiso, y sin que tengas que contarme nada de tu negocio: con la dirección me basta.